Literato Dominguero

El carpintero

A veces, sueño. Mejor dicho: a veces, me doy cuenta de que soñé al despertar. Esta mañana ha sido una de esas veces, tuve un sueño extraño. Soñé que conocía a un carpintero cuando aún no lo era. Eso fue hace más de media vida, era una de las primeras veces que mis padres me […]

¡Las Siete Palabras!

Sentada, miraba al horizonte. Estaba chispeando, pero parecía no darse cuenta. El viento era fuerte, pero ella ni con eso se inmutaba. La débil neblina la atrapaba, aunque eso tampoco la perturbaba. Detrás de ella, en la carretera, los coches pasaban y la miraban, pero hacía ya rato que ella no los oía. Pese a […]

El Condado de Velhoco

Hace tanto tiempo que me fui, que no he encontrado a nadie conocido por las tranquilas calles. Llevo un buen rato sentado en las escaleras de la plaza de Santo Domingo viendo caras igual de desconocidas, que las que puedo encontrar en cualquier otra ciudad en la que haya vivido. He querido volver a La […]

EL ASILO

—¿Está llorando? —No, a mis años ya no se llora, las lágrimas abandonan los ojos. —¿Y por qué quieren hoy abandonar las lágrimas sus lindos ojos melaza? El anciano la mira con cariño, con el cariño del que recibe lindas palabras cuando parece que ya no le importa a nadie, y le dice: —¡Tú no […]

¿ÉXITO?

Quiero contarte una historia, por favor no me interrumpas, intentaré no alargarme: en la actualidad, los jóvenes creen saberlo todo, vivimos en un tiempo en el que lo inmediato prima, por eso ya casi no quedan periódicos. ¿Quién va a querer leer, hoy, noticias de ayer en papel, cuando el dueño del presente, internet, nos […]

EL NOGALITO

La tarde era calurosa, por eso aprovechó y se sentó en el viejo taburete de tea entre la higuera, que estaba verde y frondosa a reventar de higos, y el duraznero, ya sin frutos. La estratégica ubicación le permitía otear el viejo camino público, que antes era paso obligado de los vecinos hacia la ciudad, […]

LA CUEVA

A falta de media hora para las nueve, transitan juntos por el estrecho camino, el padre delante y él, detrás. En apenas diez minutos, llegan al risco de la hiedra. Allí les espera, junto a un camión, un hombre alto, grueso y calvo, al que, después de saludar efusivamente a su padre, siguen por una […]